La Enfermedad, el Clima y el Desgaste del Ejército Español Durante la Restauración
La enfermedad, la logística y el clima debilitaron al ejército español y condicionaron el desenlace de la Guerra de la Restauración.
Historia, análisis y contexto
La independencia de 1844, la Anexión a España de 1861, la Guerra Restauradora y décadas de caudillismo y deuda externa. Un Estado que nació frágil en un mundo en que las potencias europeas y Estados Unidos vigilaban cada movimiento del Caribe.
La enfermedad, la logística y el clima debilitaron al ejército español y condicionaron el desenlace de la Guerra de la Restauración.
La formación de la Marina dominicana revela cómo la joven República defendió su soberanía también desde puertos, costas y rutas navales.
La batalla de Las Carreras, librada en abril de 1849, fue uno de los episodios militares decisivos de las guerras de independencia dominicana. En este estudio, César A. Herrera reconstruye sus antecedentes políticos, diplomáticos y militares: el ascenso de Faustin Soulouque en Haití, la invasión haitiana de 1849, el desastre inicial de Azua, la defensa dominicana en El Número y la acción final en Las Carreras, donde Pedro Santana asumió el mando efectivo de las tropas y detuvo el avance enemigo hacia Santo Domingo. El texto también examina las consecuencias inmediatas de la victoria: el fortalecimiento de la República Dominicana, las gestiones de protectorado ante potencias extranjeras, la caída política de Manuel Jiménez y la consolidación momentánea del prestigio militar de Santana.
En “Fagalde y la guerra de represalia”, Sócrates Nolasco reconstruye el final violento del coronel francés Juan Carlos Fagalde, marino al servicio de la República Dominicana y figura asociada a la guerra ofensiva por mar contra Haití en 1849. A partir de un episodio de crónica judicial ocurrido en Santo Domingo en febrero de 1850, el autor enlaza el crimen, la investigación, el proceso militar y la ejecución de Juan de Mata con la memoria de una etapa temprana y turbulenta de la Independencia dominicana, marcada por expediciones navales, represalias, disciplina militar y pasiones humanas.
La Batalla de Santomé, librada el 23 de diciembre de 1855, aparece en este relato como una de las jornadas decisivas de la guerra domínico-haitiana. Marcos A. Cabral reconstruye el momento en que el general José María Cabral, al mando de fuerzas muy inferiores en número, resistió el avance haitiano, reorganizó sus tropas en medio del combate y convirtió una situación casi perdida en una victoria dominicana. El texto destaca el papel de Eusebio Puello, el batallón de Baní, el arrojo de los combatientes y la tensión política entre Cabral y Santana, que rodeó aquella jornada fronteriza.
En “Ángel Liberata”, Sócrates Nolasco convierte la guerra, la derrota y la resistencia del Sur dominicano en una narración de tono épico y popular. Entre montañas, aldeas, mujeres astutas, soldados dispersos y cañones arrancados al enemigo, el cuento levanta la figura de un jefe indómito que encarna la dignidad de los vencidos y la fuerza anónima de quienes lucharon por la República.
En diciembre de 1848, en medio de las tensiones de la guerra dominico-haitiana, el general Antonio Duvergé dirigió una dura proclama a los haitianos en defensa de la independencia dominicana. El documento reafirma la voluntad de separación, denuncia la dominación de veintidós años y presenta la causa dominicana como una lucha por Dios, Patria y Libertad.
LA ATENCIÓN decente y el respeto que se debe a la opinión de todos los hombres y al de las naciones civilizadas; exige que cuando un Pueblo que ha sido unido a otro, quisiere reasumir sus derechos, reivindicarlos, y disolver sus lazos políticos, declare con franqueza y buena fe, las causas que le mueven a su separación, para que no se crea que es la ambición, o el espíritu de novedad que pueda moverle.
Reproducimos la relación histórica dictada por el gral. Restaurador Benito Monción, sobre sus actividades militares en la Guerra de la Restauración.
En una circular anterior del mes de octubre próximo pasado, esta superioridad hizo a Ud. algunas observaciones sobre el género de guerra que en su concepto produciría, en la presente lucha en que estamos comprometidos con las tropas españolas, los mejores resultados. La experiencia de los acontecimientos, desde entonces acá, en nuestros diferentes ejércitos de operaciones, ha probado la exactitud con que se hicieron y lo indispensable que es tener presentes aquellas indicaciones, por cuyas razones se reiteran a Ud. en la forma siguiente: