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Yaquesí: Una Acción Olvidada de la Frontera Norte

Posted on julio 12, 2026julio 12, 2026 By Crónicas de Hispaniola No hay comentarios en Yaquesí: Una Acción Olvidada de la Frontera Norte

Granaderos, dragones y artillería en las operaciones de mayo de 1794

Crónicas de Hispaniola

Entre los episodios militares registrados en las hojas de servicio de las milicias de Santo Domingo, la acción de Yaquesí ocupa un lugar singular. No aparece desarrollada como una batalla completa ni acompañada de un parte general que permita conocer con precisión el número de combatientes, las bajas o la disposición exacta de las fuerzas. Su memoria quedó fragmentada entre los expedientes de oficiales y soldados que participaron en la campaña de la frontera septentrional.

Esos testimonios permiten reconstruir una operación realizada en mayo de 1794 contra posiciones francesas situadas en las inmediaciones de Yaquesí. La acción comprendió el avance de las tropas españolas, el combate en el paso del arroyo Mala Riva, el desalojo de una emboscada y la persecución del enemigo hasta las cercanías del fuerte de Yaquesí. Algunas hojas atribuyen a los atacantes la captura de dos cañones y numerosas armas.

No fue una batalla dominico-haitiana en el sentido posterior del término. En 1794, la parte oriental de la isla permanecía bajo soberanía española, mientras la colonia francesa de Saint-Domingue atravesaba una revolución social, racial y política de enorme complejidad. España y la República francesa se encontraban en guerra, y la frontera insular se había convertido en uno de los escenarios de ese conflicto internacional. Las tropas de Santo Domingo combatían al servicio de la monarquía española, aunque entre ellas había numerosos oficiales, sargentos y soldados nacidos en la isla.

La guerra en la frontera septentrional

La Revolución de Saint-Domingue, iniciada en 1791, obligó a las autoridades españolas a reorganizar la defensa de la frontera. En el norte se estableció un cordón militar destinado a vigilar caminos, proteger poblaciones y contener incursiones procedentes de la colonia francesa.

La frontera septentrional estaba vinculada a una red de puntos estratégicos que incluía Dajabón, Monte Cristi, Bayajá, Yaquesí, Puerto Margot y otras posiciones situadas a ambos lados de la divisoria colonial. El terreno era difícil: ríos, arroyos, elevaciones, bosques, caminos estrechos y pasos naturales favorecían la defensa mediante pequeños destacamentos y emboscadas.

Las fuerzas españolas no se limitaban a permanecer en posiciones fijas. Desde los cordones salían columnas para reconocer el terreno, desalojar puestos enemigos, proteger las comunicaciones o atacar fortificaciones de la parte francesa.

La acción de Yaquesí debe entenderse dentro de esa guerra de movimientos. No fue un enfrentamiento aislado, sino parte de una serie de operaciones realizadas durante 1794 para asegurar la frontera del Norte y debilitar las posiciones contrarias.

Yaquesí y su posición estratégica

Las fuentes utilizan las grafías “Yaquezí”, “Yaquezi” o formas semejantes. Esa variación era común en la documentación del siglo XVIII y no debe interpretarse como referencia a lugares diferentes sin una verificación cartográfica adicional.

El fuerte o puesto de Yaquesí estaba situado en la parte francesa y controlaba una zona de tránsito próxima a los caminos de la frontera norte. Los documentos relacionan su defensa con el paso del río o arroyo Mala Riva, donde las fuerzas enemigas habían establecido una posición emboscada.

La elección del terreno era lógica. Un paso de agua obligaba a una columna a reducir su frente, atravesar un punto conocido y exponerse al fuego de quienes ocupaban las elevaciones o la vegetación circundante. Para avanzar hacia Yaquesí, las tropas españolas debían superar primero esa barrera.

Las hojas no ofrecen un mapa del lugar ni describen la profundidad del arroyo, la anchura del paso o la distancia entre Mala Riva y el fuerte. La reconstrucción táctica debe limitarse a lo que permiten afirmar los expedientes: existía un paso defendido, una emboscada y una ruta que conducía hacia Yaquesí.

Las fuerzas reunidas para la operación

La hoja de servicio del capitán Esteban Palomares proporciona el relato más amplio de la acción. Según el documento, el 8 de mayo de 1794 mandaba la compañía de granaderos del Batallón de Santo Domingo y cuatro compañías de fusileros que habían sido incorporadas al ejército de operaciones.

La relación indica que estas fuerzas actuaban bajo la autoridad del capitán general de la isla. No ofrece el número efectivo de hombres de cada compañía. Las unidades podían estar incompletas por enfermedades, destacamentos, deserciones o servicios en otros puestos.

En la operación participaron, al menos:

  • La compañía de granaderos del Batallón de Santo Domingo.
  • Cuatro compañías de fusileros.
  • Oficiales y ayudantes de campo.
  • Personal encargado de la artillería capturada o empleada.
  • Posiblemente dragones o caballería vinculados a la campaña septentrional.

La documentación posterior menciona a veinte dragones junto a las fuerzas que participaron en otra acción bajo el mando de Palomares, pero no permite asegurar que esa misma fuerza montada interviniera exactamente en Mala Riva.

Los granaderos constituían tropas seleccionadas dentro del batallón. Tradicionalmente se escogían entre soldados considerados más experimentados o aptos para operaciones de choque. En una campaña fronteriza podían emplearse para encabezar asaltos, desalojar posiciones y sostener combates a corta distancia.

Esteban Palomares

Esteban Palomares era capitán graduado de teniente coronel. Había iniciado su servicio militar como soldado distinguido en 1769 y acumulaba experiencia en la Brigada de Marina y en el Batallón de Santo Domingo.

Antes de la campaña de 1794 había servido en operaciones navales y militares fuera de la isla. Su hoja menciona una campaña de corso contra argelinos y su participación en fuerzas relacionadas con Bernardo de Gálvez. También había ejercido funciones de instrucción de cadetes.

Al comenzar la crisis en Saint-Domingue fue destinado a los cordones fronterizos. Primero sirvió en la frontera occidental y luego en la septentrional. Para mayo de 1794 tenía bajo su mando una fuerza suficientemente importante como para conducir una operación contra una posición enemiga.

La hoja fue redactada para acreditar sus méritos. Por ello, la actuación de Palomares aparece presentada en términos favorables y debe leerse como una relación administrativa, no como una narración neutral.

La orden de desalojar la emboscada

El 8 de mayo de 1794, Palomares recibió la orden de desalojar a las fuerzas enemigas que ocupaban una emboscada en el paso del arroyo Mala Riva.

La expresión “emboscada” puede referirse tanto a una acción preparada para sorprender a la columna como a una posición oculta y fortificada desde la cual se controlaba el paso. Los defensores, según la hoja, sostenían el lugar con firmeza.

Atacar una posición de ese tipo implicaba riesgos considerables. Una columna que avanzara por un camino estrecho podía quedar sometida al fuego de frente y de los costados. La vegetación y el terreno irregular dificultaban identificar el número de enemigos y su despliegue.

Las fuerzas españolas debían realizar varias tareas:

  1. Reconocer el paso.
  2. Localizar las posiciones de fuego.
  3. Desplegar las compañías sin perder cohesión.
  4. Cubrir el cruce del arroyo.
  5. Desalojar a los defensores.
  6. Impedir que el enemigo reorganizara la posición.
  7. Continuar el avance hacia Yaquesí.

La hoja no explica si hubo un reconocimiento previo, si se utilizó artillería o si las compañías atacaron simultáneamente. Solo conserva el resultado atribuido al comandante.

El ataque “sable en mano”

El expediente de Palomares afirma que acometió a los defensores “sable en mano” con la compañía de granaderos. La frase es característica de las relaciones de mérito y destaca el carácter directo del ataque.

No debe interpretarse necesariamente como que toda la fuerza combatió exclusivamente con sables. Los granaderos portaban fusiles de chispa y bayonetas, mientras los oficiales llevaban espada o sable. La expresión probablemente pretende indicar que el comandante encabezó personalmente el asalto a corta distancia.

En un paso estrecho, una carga podía ser utilizada para romper una posición después de un intercambio inicial de fuego. La rapidez era esencial: si los atacantes se detenían bajo la descarga enemiga, podían quedar inmovilizados en un terreno desfavorable.

La hoja sostiene que los defensores fueron desalojados y perseguidos hasta la vista de Yaquesí. Esta persecución indica que la operación no terminó con la ocupación de Mala Riva. Las tropas españolas continuaron avanzando para impedir que el enemigo se reagrupara inmediatamente.

La captura de dos cañones

Uno de los datos más repetidos en las hojas de servicio es la captura de dos cañones. El expediente de Palomares afirma que los defensores abandonaron en el campo dos piezas y numerosas armas.

La hoja de Silvestre Vázquez ofrece una versión semejante. Señala que participó en la expedición de Yaquesí, donde la compañía de granaderos desalojó al enemigo en el paso de Mala Riva y le tomó dos cañones durante la persecución.

La coincidencia entre ambos expedientes fortalece la verosimilitud básica del hecho, aunque no permite conocer:

  • El calibre de las piezas.
  • Si eran cañones de campaña o piezas instaladas en una posición.
  • Su estado de conservación.
  • La cantidad de municiones capturadas.
  • El destino posterior de la artillería.
  • Si los españoles lograron transportarla inmediatamente.

Capturar dos cañones tenía importancia táctica y simbólica. Reducía la capacidad defensiva del enemigo y proporcionaba una prueba material del éxito de la operación. En las relaciones de mérito, la toma de artillería era uno de los elementos más valorados.

Transportar las piezas desde el campo de batalla podía ser difícil. Era necesario disponer de cureñas útiles, animales de tiro, cuerdas y caminos transitables. Si los cañones habían sido abandonados sin sus medios de transporte, la fuerza vencedora debía improvisar su evacuación.

La persecución hacia Yaquesí

Después de desalojar Mala Riva, la compañía de granaderos persiguió al enemigo hasta las cercanías de Yaquesí. La hoja utiliza una expresión equivalente a “hasta la vista” del puesto, lo que sugiere que los españoles alcanzaron un punto desde el cual podían observar la fortificación o población.

No consta en el expediente principal que el fuerte de Yaquesí fuera tomado ese mismo día. El objetivo inmediato parece haber sido:

  • Romper la emboscada.
  • Despejar el paso.
  • Desorganizar a los defensores.
  • Capturar su artillería.
  • Llevar la persecución hasta las inmediaciones del puesto.

La operación pudo formar parte de una acción más amplia contra Yaquesí o limitarse a asegurar la ruta. La documentación revisada no permite afirmar con certeza que la fortaleza fuera ocupada.

Esa precisión es importante. El título “acción de Yaquesí” puede utilizarse como denominación general de la operación, pero el combate mejor descrito ocurrió en el paso de Mala Riva.

Silvestre Vázquez: la perspectiva de un sargento

La hoja de Silvestre Vázquez permite observar la campaña desde un escalón inferior al del comandante. Era sargento de primera clase y natural de Galicia. Había comenzado a servir como soldado en 1766 y para 1794 contaba con casi tres décadas de experiencia.

Su expediente señala que se incorporó al cordón de la frontera norte en 1791. Estando agregado a la compañía de granaderos, participó en la expedición de Yaquesí del 8 de mayo de 1794.

El documento repite los elementos esenciales:

  • La acción de los granaderos.
  • El ataque en Mala Riva.
  • La persecución del enemigo.
  • La captura de dos cañones.

La hoja añade otras operaciones posteriores, entre ellas la toma del Cerro del Diablo y una nueva acción en diciembre. Esto demuestra que Vázquez permaneció activo durante toda la campaña y que Yaquesí fue uno de varios combates en los que participó.

Como sargento primero, Vázquez habría desempeñado tareas fundamentales:

  • Mantener la formación.
  • Transmitir órdenes.
  • Controlar las municiones.
  • Reorganizar a los soldados después del ataque.
  • Sustituir a oficiales cuando fuera necesario.
  • Supervisar a los hombres en las trincheras y marchas.

Las relaciones militares suelen concentrarse en los oficiales, pero el funcionamiento efectivo de las compañías dependía en gran medida de sargentos veteranos como Vázquez.

Juan Savinón y el ataque del 9 de mayo

La hoja del teniente Juan Savinón introduce una fecha cercana pero distinta. Señala que sirvió en el cordón de la frontera norte y que se halló el 9 de mayo de 1794 en el ataque al fuerte de Yaquesí.

Esta referencia sugiere que las operaciones pudieron extenderse durante más de una jornada:

  • El 8 de mayo se habría combatido en Mala Riva.
  • El 9 de mayo pudo realizarse una acción directa contra el fuerte o sus inmediaciones.

No obstante, debe considerarse la posibilidad de un error de fecha en alguno de los expedientes. Las hojas fueron copiadas, resumidas y elaboradas después de los acontecimientos. Un día de diferencia puede deberse a:

  • La continuación de la operación.
  • La participación del oficial en una fase posterior.
  • Una variación de cómputo.
  • Un error del escribiente.
  • Una corrección no reflejada.

La existencia de ambas fechas aconseja hablar de las operaciones del 8 y 9 de mayo de 1794, en lugar de reducir toda la acción a una jornada única.

Pedro Osorio

El teniente Pedro Osorio también aparece vinculado a la campaña. Su hoja indica que salió en septiembre de 1791 con su compañía para formar el cordón de tropas en la frontera norte y permaneció allí hasta el final de la guerra.

El expediente afirma que se halló en el ataque de Yaquesí con la compañía de granaderos, donde acreditó su valor y servicio.

La información es más breve que en los casos de Palomares y Vázquez, pero confirma la participación de oficiales pertenecientes a distintas compañías o escalones del batallón.

Pedro Osorio había ingresado como cadete en 1777 y fue promovido a subteniente y luego a teniente. Para 1794 era un oficial relativamente joven, pero contaba con una larga formación dentro del cuerpo.

José Osorio

José Osorio, subteniente natural de Santo Domingo e hijo de capitán, sirvió también en el cordón de la frontera norte. Su hoja señala que salió con la compañía de granaderos el 9 de mayo para la “empresa de Yaquesí”.

La expresión “empresa” era utilizada para designar una operación militar concreta, generalmente ofensiva. Su presencia en el expediente respalda la idea de que el día 9 hubo una fase diferenciada de la acción.

José Osorio había sido cadete desde 1782 y ascendió a subteniente en 1793. Su participación muestra cómo jóvenes oficiales nacidos en Santo Domingo fueron enviados rápidamente a una campaña activa después de obtener sus empleos.

Jacinto García como ayudante de campo

Jacinto García, teniente natural de Santo Domingo, aparece como ayudante de campo del capitán general Joaquín García durante la empresa de Yaquesí.

Su función era distinta a la de un comandante de compañía. Un ayudante de campo acompañaba al jefe superior, transmitía órdenes, llevaba mensajes, observaba el despliegue y servía de enlace entre el mando y las unidades.

En un terreno quebrado, la comunicación era especialmente difícil. Las órdenes debían transmitirse a caballo o a pie entre compañías separadas por caminos, vegetación y cursos de agua. El ayudante de campo cumplía una función decisiva para mantener coordinada la operación.

La hoja de Jacinto García sitúa su participación el 12 de mayo, fecha posterior a las mencionadas por otros expedientes. Esto podría indicar que la campaña en torno a Yaquesí se prolongó durante varios días o que existieron distintas acciones dentro de una misma expedición.

Por tanto, el conjunto documental permite proponer una secuencia que abarca, como mínimo, del 8 al 12 de mayo de 1794.

Miguel de Ochoa y el fuego del fuerte

Miguel de Ochoa, sargento primero natural de Bilbao, ofrece otro testimonio útil. Su hoja indica que estuvo durante ocho meses en la guerra contra Francia en la frontera norte y que participó en los ataques del 9 de mayo de 1794 contra el paso del río o arroyo Mala Riva y el fuerte de Yaquesí.

El expediente afirma que hubo fuego continuo por ambas partes.

Esta mención permite matizar el relato de una carga rápida. La acción no debió consistir únicamente en un asalto inmediato. Probablemente hubo intercambio de disparos antes, durante o después del avance de los granaderos.

Ochoa servía además como escribiente de la Capitanía General. Su combinación de servicio administrativo y participación en campaña refleja la flexibilidad de las funciones militares en Santo Domingo.

Una operación en varias fases

Al reunir los testimonios, puede proponerse una reconstrucción prudente de las operaciones:

Primera fase: concentración

Las fuerzas españolas reunieron la compañía de granaderos y varias compañías de fusileros bajo el mando de Esteban Palomares. La expedición operaba bajo la dirección general de Joaquín García.

Segunda fase: avance hacia Mala Riva

La columna avanzó por la ruta que conducía hacia Yaquesí. El enemigo había establecido una emboscada o posición defensiva en el paso del arroyo.

Tercera fase: combate en el paso

Los españoles encontraron resistencia. Hubo intercambio de fuego. La compañía de granaderos realizó un ataque directo para desalojar a los defensores.

Cuarta fase: persecución

Los defensores abandonaron la posición y fueron perseguidos hacia Yaquesí. En la retirada dejaron dos cañones y otras armas.

Quinta fase: acción contra Yaquesí

Las referencias de los días 9 y 12 sugieren que la operación continuó en las inmediaciones del fuerte. No puede asegurarse si hubo asalto completo, ocupación temporal o simple reconocimiento ofensivo.

Esta reconstrucción constituye una síntesis editorial de varias hojas de servicio. No debe presentarse como transcripción de un parte general inexistente.

El mando de Joaquín García

La hoja de Jacinto García identifica al capitán general Joaquín García como jefe superior de la operación. Joaquín García gobernaba la parte española de Santo Domingo durante una coyuntura extremadamente difícil.

Además de administrar la colonia, debía:

  • Mantener los cordones fronterizos.
  • Coordinar las fuerzas regulares y milicianas.
  • Gestionar la alianza con grupos de Saint-Domingue.
  • Defender los puertos.
  • Distribuir armas y municiones.
  • Responder a las decisiones de la Corona.
  • Prepararse para las consecuencias de la guerra europea.

La acción de Yaquesí se integraba en una estrategia ofensiva española sobre la parte norte de la colonia francesa. Durante esos años, España intentó aprovechar la crisis revolucionaria para ampliar su influencia y ocupar posiciones anteriormente controladas por Francia.

Sin embargo, las alianzas cambiaban rápidamente. Algunos jefes negros combatieron inicialmente al lado de España y después se incorporaron a la República francesa. Esta inestabilidad política complicaba cualquier operación militar.

¿Quién defendía Mala Riva y Yaquesí?

Los expedientes españoles se refieren a los defensores como “enemigos”, sin ofrecer una identificación detallada. No puede asegurarse únicamente con estas hojas si se trataba de:

  • Tropas regulares francesas.
  • Fuerzas republicanas locales.
  • Soldados de color al servicio de Francia.
  • Milicias coloniales.
  • Una combinación de varios cuerpos.

La captura de cañones indica que la posición tenía cierta preparación militar. No parece haber sido una simple partida irregular sin organización.

Para identificar con mayor precisión a los defensores sería necesario consultar:

  • Correspondencia del gobernador Joaquín García.
  • Partes de la campaña del norte.
  • Documentación francesa de Saint-Domingue.
  • Informes de los comandantes de Bayajá y Puerto Margot.
  • Expedientes conservados en el Archivo General de Simancas.

Hasta realizar esa comprobación, la redacción debe mantener una terminología prudente: fuerzas francesas, tropas enemigas o defensores de la posición, según el contexto documental.

Fusiles, sables y cañones

Las tropas que avanzaron sobre Mala Riva combatían principalmente con fusiles de chispa y bayonetas. Los oficiales y algunos soldados llevaban sables. La artillería enemiga incluía al menos dos piezas.

Un fusil de finales del siglo XVIII requería un procedimiento relativamente lento:

  1. Extraer el cartucho.
  2. Romperlo con los dientes.
  3. Verter parte de la pólvora en la cazoleta.
  4. Introducir el resto de la carga por la boca.
  5. Colocar la bala y el papel.
  6. Atacar la carga con la baqueta.
  7. Preparar el arma.
  8. Apuntar y disparar.

En condiciones ideales, un soldado entrenado podía realizar varias descargas por minuto. En un terreno húmedo, irregular o bajo fuego, la velocidad disminuía.

La carga de los granaderos habría buscado reducir el tiempo durante el cual la columna permanecía expuesta en el paso. Una vez alcanzada la posición, el combate podía resolverse con bayonetas, culatas y sables.

Los cañones defensivos representaban el mayor peligro. Una pieza cargada con metralla podía causar graves pérdidas en una columna concentrada. Desalojar a los artilleros o forzarlos a abandonar las piezas era esencial para continuar el avance.

El papel de los dragones

Aunque la presencia exacta de dragones en Mala Riva no está plenamente documentada, estas tropas formaban parte de la estructura militar de la frontera norte.

Los dragones podían combatir montados o desmontados. En la campaña cumplían funciones como:

  • Exploración.
  • Persecución.
  • Transmisión de órdenes.
  • Protección de los flancos.
  • Captura de fugitivos.
  • Vigilancia de caminos.
  • Escolta de oficiales y convoyes.

En un terreno montañoso, su utilidad dependía de la calidad de los caminos. No siempre podían cargar como caballería en formación, pero conservaban ventaja para desplazarse rápidamente entre puestos.

La persecución hacia Yaquesí habría sido una operación adecuada para fuerzas montadas, aunque las hojas revisadas no permiten afirmar de manera definitiva su participación.

El significado de capturar la artillería

La toma de dos cañones fue presentada como uno de los principales resultados de la operación. En la cultura militar de la época, capturar artillería enemiga constituía una prueba visible de victoria.

Las piezas podían:

  • Incorporarse a las defensas españolas.
  • Trasladarse a un cuartel general.
  • Utilizarse como trofeo.
  • Servir para justificar ascensos y recompensas.
  • Privar al enemigo de capacidad de fuego.

Las hojas de Palomares y Vázquez destacan la captura porque fortalecía sus respectivas solicitudes de reconocimiento. Para el comandante, demostraba éxito táctico. Para el sargento, acreditaba participación directa en una acción relevante.

No consta en las páginas revisadas qué ocurrió posteriormente con los cañones. Una investigación adicional podría rastrear inventarios de artillería en Dajabón, Monte Cristi o Bayajá.

Del éxito de Yaquesí al Cerro del Diablo

La campaña continuó después de mayo. El 31 de julio de 1794, Esteban Palomares recibió el mando de otra salida destinada a desalojar a fuerzas enemigas situadas en el Cerro del Diablo.

Según su hoja, la posición era importante porque desde allí se realizaban incursiones contra la frontera y el camino de Bayajá. Después de varias horas de fuego, los españoles habrían obtenido la rendición del puesto, capturado tres cañones y hecho numerosos prisioneros.

Silvestre Vázquez también aparece en esa acción. Su expediente menciona la toma del Cerro del Diablo el 1 de agosto y otra operación el 25 de diciembre.

La sucesión de Mala Riva, Yaquesí y Cerro del Diablo revela una campaña orientada a eliminar posiciones que amenazaban la frontera norte. Los ataques perseguían el control de pasos, caminos y elevaciones más que la conquista permanente de grandes territorios.

La acción de Yaquesí fue, por tanto, una fase temprana de una ofensiva más amplia.

Las cifras y los elogios de las hojas

Los expedientes atribuyen a Palomares una “total derrota” del enemigo y resaltan su conducta. Estas expresiones deben analizarse con cautela.

Las hojas de servicio tenían varios propósitos:

  • Documentar la antigüedad.
  • Justificar promociones.
  • Solicitar recompensas.
  • Acreditar valor y capacidad.
  • Facilitar retiros o traslados.
  • Defender derechos salariales.

Por ello, tendían a destacar los éxitos y reducir los errores. No necesariamente falsificaban los hechos, pero estaban construidas desde el punto de vista del mérito individual.

En el caso de Yaquesí, los elementos confirmados por más de una hoja son:

  • La existencia de una expedición en mayo de 1794.
  • El combate en Mala Riva.
  • La participación de la compañía de granaderos.
  • La persecución hacia Yaquesí.
  • La captura de dos cañones.
  • La intervención de varios oficiales y sargentos.

Otros aspectos —número de enemigos, bajas, duración exacta y alcance de la ocupación— requieren contraste.

Naturales de Santo Domingo en la operación

Entre los participantes documentados había hombres nacidos en Santo Domingo:

  • Juan Savinón.
  • José Osorio.
  • Jacinto García.
  • Otros oficiales y cadetes pertenecientes al Batallón de Santo Domingo.

Su actuación debe situarse dentro de la organización colonial española. No combatían bajo una bandera dominicana ni defendían un Estado dominicano independiente.

Sin embargo, estas campañas contribuyeron a formar una oficialidad local familiarizada con:

  • La frontera.
  • El mando de pequeñas unidades.
  • El uso de artillería.
  • La guerra de movimientos.
  • La cooperación entre cuerpos distintos.
  • La logística en terrenos difíciles.
  • La construcción de fortificaciones.
  • El manejo de poblaciones fronterizas.

Esa experiencia militar se proyectaría sobre las crisis posteriores del territorio.

La memoria fragmentada de Yaquesí

Yaquesí no ocupa un lugar destacado en las narraciones generales de la historia dominicana. Su recuerdo sobrevivió principalmente porque los militares necesitaban acreditar sus servicios.

Esta circunstancia explica tanto el valor como la limitación de la documentación. Las hojas conservan nombres, fechas y acciones que de otro modo podrían haberse perdido, pero no fueron concebidas para proporcionar una historia completa del combate.

Reconstruir Yaquesí exige leer transversalmente los expedientes. Un comandante menciona la orden; un sargento confirma los cañones; un teniente aporta una fecha; un ayudante identifica al jefe superior; un escribiente recuerda el intercambio de fuego.

Cuando estos testimonios se unen, emerge una operación de mayor entidad de la que su presencia fragmentaria hacía suponer.

Una acción relevante de la guerra insular

La importancia de Yaquesí no radica en haber decidido la guerra. No fue una batalla comparable, por dimensiones o consecuencias, con los grandes enfrentamientos de la época revolucionaria en el Caribe.

Su valor histórico es otro. Permite observar cómo se combatía realmente en la frontera de la isla:

  • Columnas relativamente pequeñas.
  • Pasos defendidos mediante emboscadas.
  • Granaderos empleados como fuerza de choque.
  • Oficiales que encabezaban ataques.
  • Sargentos veteranos manteniendo la cohesión.
  • Artillería ligera protegiendo caminos.
  • Persecuciones limitadas por el terreno.
  • Operaciones prolongadas durante varios días.

La acción muestra también que el norte de la isla era un espacio militar conectado. Yaquesí, Bayajá, Monte Cristi, Dajabón y el Cerro del Diablo formaban parte de un mismo sistema de rutas, posiciones y amenazas.

Conclusión

En mayo de 1794, una fuerza organizada alrededor de los granaderos del Batallón de Santo Domingo avanzó contra las posiciones enemigas situadas en el paso de Mala Riva y las inmediaciones de Yaquesí. Bajo el mando directo de Esteban Palomares, los atacantes desalojaron la emboscada, persiguieron a sus defensores y capturaron dos cañones.

Las hojas de servicio de Silvestre Vázquez, Juan Savinón, Pedro Osorio, José Osorio, Jacinto García y Miguel de Ochoa completan parcialmente la narración. Sus diferencias de fecha sugieren que las operaciones se desarrollaron entre el 8 y el 12 de mayo, posiblemente en varias fases.

No conocemos todavía la fuerza exacta de los contendientes ni las pérdidas sufridas. Tampoco puede afirmarse que el fuerte de Yaquesí quedara ocupado de manera permanente. Lo que sí puede establecerse es que la acción formó parte de una ofensiva española dirigida a despejar los caminos de la frontera norte y reducir las posiciones francesas que amenazaban el territorio.

Yaquesí merece ser recuperada no como un episodio destinado al triunfalismo, sino como una ventana a la guerra fronteriza de finales del siglo XVIII. Sus protagonistas combatieron dentro del orden colonial español, pero muchos habían nacido en Santo Domingo y adquirieron allí una experiencia militar que sobreviviría a los cambios posteriores de soberanía.

Bibliografía

Rodríguez Demorizi, Emilio. Milicias de Santo Domingo, 1786-1821. Santo Domingo: Academia Dominicana de la Historia, Editora del Caribe, 1978.

Bibliografía complementaria sugerida

Las siguientes fuentes son recomendaciones de investigación y todavía deben verificarse para este episodio:

  • Archivo General de Simancas, Guerra Moderna, legajo 7290.
  • Correspondencia del gobernador Joaquín García.
  • Partes militares de la campaña septentrional de 1794.
  • Archivo General Militar de Segovia, hojas de servicio de los participantes.
  • Rodríguez Demorizi, Emilio. Cesión de Santo Domingo a Francia.
  • Utrera, Cipriano de. Historia militar de Santo Domingo.
  • Moreau de Saint-Méry, M. L. E. Obras sobre las partes española y francesa de Santo Domingo.
  • Geggus, David. Estudios sobre las campañas de la Revolución haitiana.
  • Dubois, Laurent. Estudios sobre Saint-Domingue y la revolución atlántica.
  • Documentación francesa relativa a Fort-Dauphin, Puerto Margot y la frontera norte.
Colonia Española, Contexto Global, Épocas Históricas, Europa y los Imperios Coloniales, Ideologías y Revoluciones Globales, Invasiones Haitianas, Latinoamérica y el Caribe Hispano Tags:Crónicas De Hispaniola, Frontera Norte, Fuentes Primarias, Granaderos, Guerra De 1793, Historia Colonial, Historia Dominicana, Historia Militar, Mala Riva, Milicias De Santo Domingo, Saint-Domingue, Siglo XVIII, Yaquesí

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