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La Defensa de San Miguel Durante la Guerra de 1793-1795

Posted on julio 12, 2026julio 12, 2026 By Crónicas de Hispaniola No hay comentarios en La Defensa de San Miguel Durante la Guerra de 1793-1795

Reductos, baterías y milicianos en uno de los principales puestos de la frontera occidental

Crónicas de Hispaniola

Cuando la Revolución de Saint-Domingue alteró el equilibrio político y militar de la isla, la población fronteriza de San Miguel adquirió una importancia que excedía ampliamente su tamaño. Su posición la convertía en un punto de vigilancia, tránsito y defensa entre la colonia española de Santo Domingo y los territorios convulsionados de la parte francesa.

Las hojas de servicio reunidas por Emilio Rodríguez Demorizi no ofrecen un parte único y completo de la defensa de San Miguel. La información aparece dispersa entre los expedientes de varios oficiales y soldados. Cada documento registra la trayectoria de un individuo, sus empleos, campañas y méritos. Sin embargo, al reunir esas referencias es posible reconstruir los elementos esenciales de la posición: un cordón de tropas, una población protegida mediante estacadas, reductos, cortinas defensivas y baterías, y una guarnición obligada a resistir ataques en condiciones difíciles.

La documentación también obliga a precisar el lenguaje. En aquellos años todavía no existían la República Dominicana ni el Estado haitiano en sus formas posteriores. San Miguel era una posición de la parte española de la isla, defendida por tropas de la monarquía española frente a fuerzas procedentes de la colonia francesa de Saint-Domingue. Los expedientes utilizan expresiones generales como “franceses”, “enemigos”, “insurgentes” o “gente de color”, pero no siempre permiten identificar con exactitud la composición política y militar de cada fuerza atacante.

Un puesto avanzado en una frontera inestable

La frontera entre las dos colonias no consistía en una línea continua, claramente delimitada y defendida por fortificaciones permanentes. Era un espacio formado por poblaciones, caminos, ríos, montañas, hatos y pasos naturales. El control dependía de destacamentos pequeños, patrullas y puestos capaces de advertir movimientos enemigos y retrasar una incursión mientras llegaban refuerzos.

San Miguel formaba parte del sector occidental de ese sistema. Su defensa estaba vinculada a Bánica, San Rafael, Las Caobas y otros puntos desde los cuales se organizaban los movimientos de tropas.

Las primeras movilizaciones documentadas comenzaron antes de la declaración formal de guerra entre España y la República francesa. Desde 1790, las autoridades españolas enviaron compañías hacia la frontera para formar cordones de vigilancia. La revolución en Saint-Domingue había creado una situación de incertidumbre que obligaba a proteger las poblaciones de la parte española incluso antes de que ambos Estados europeos entraran oficialmente en guerra.

En la hoja de Santiago de Luna se indica que salió el 20 de noviembre de 1790 con la segunda compañía para formar el cordón de tropas de la frontera occidental. El documento afirma que estuvo en la defensa de San Miguel cuando la población fue invadida por fuerzas francesas y que permaneció en aquella zona hasta el 25 de noviembre de 1794. Después pasó al cuartel general de Bánica, donde continuó hasta mediados de 1795.

El expediente permite establecer dos hechos importantes. Primero, San Miguel no fue reforzada únicamente como reacción a un ataque concreto: formaba parte de un dispositivo creado desde 1790. Segundo, su defensa se prolongó durante años y no puede reducirse a una sola jornada de combate.

La guerra llega a la frontera

La declaración de guerra de España contra la Francia revolucionaria en 1793 transformó el cordón defensivo en un frente de operaciones. Las tropas españolas comenzaron a participar en incursiones, ocupaciones y ataques sobre posiciones de la parte francesa, mientras las fuerzas contrarias intentaban penetrar o desorganizar la frontera española.

San Miguel quedó expuesta a ataques por su cercanía a las rutas que comunicaban ambos lados de la isla. La población tenía que cumplir varias funciones simultáneas:

  • Proteger a sus habitantes.
  • Vigilar los caminos fronterizos.
  • Servir de punto de reunión para las tropas.
  • Alojar depósitos y municiones.
  • Mantener comunicación con Bánica y otros cuarteles.
  • Impedir que una fuerza enemiga penetrara hacia el interior de la parte española.

La documentación no ofrece un plano completo de la población. No obstante, las hojas de servicio describen varios componentes defensivos: una estacada, una cortina, al menos dos baterías, un reducto y piezas de artillería.

Estos elementos revelan que San Miguel fue adaptada para la guerra mediante obras de campaña. No se trataba necesariamente de una fortaleza de piedra construida según un proyecto permanente, sino de una posición improvisada y reforzada con tierra, madera y recursos locales.

Francisco Barba y la construcción de la estacada

Uno de los testimonios más detallados aparece en la hoja de servicio del capitán Francisco Barba, natural de Santo Domingo e hijo de un mariscal de campo. Había servido como cadete en el batallón, pasó un tiempo en España y estudió matemáticas en Barcelona antes de regresar a la isla.

El 20 de marzo de 1794 salió voluntariamente hacia el cordón de la frontera occidental y la población de San Miguel. Su expediente señala que sirvió bajo las órdenes del comandante de las armas, Joaquín Cabrera, quien lo eligió como mayor del cantón.

La expresión “mayor del cantón” indica que Barba desempeñó funciones de coordinación y disciplina dentro del puesto. No se limitaba a mandar una compañía concreta: debía ayudar a organizar el conjunto de las fuerzas y las obras defensivas.

Según el documento, Barba contribuyó “con su persona y peculio” a la construcción de una estacada destinada a cerrar la población de San Miguel. Esta afirmación es especialmente significativa. Sugiere que la defensa no era financiada exclusivamente mediante recursos regulares de la Real Hacienda. Oficiales y habitantes podían aportar trabajo, materiales o dinero para levantar las obras necesarias.

Una estacada consistía normalmente en una barrera de troncos o postes firmemente colocados, destinada a impedir o dificultar el avance de infantería y caballería. Podía reforzarse con tierra, zanjas, parapetos y pasos controlados. En una población de frontera, su utilidad residía en cerrar accesos y obligar al atacante a concentrarse en puntos donde podía ser batido por los defensores.

El expediente no informa sobre las dimensiones exactas de la obra ni sobre la cantidad de hombres que participaron en su construcción. Tampoco aclara si rodeaba toda la población o solo los sectores más vulnerables. Cualquier reconstrucción visual debe, por tanto, presentarla como una fortificación de campaña y no como una muralla continua de grandes proporciones.

La cortina y las baterías

Durante los ataques, Francisco Barba fue encargado de una “cortina”. En el lenguaje de la fortificación, una cortina era el tramo defensivo situado entre dos puntos salientes, bastiones o posiciones reforzadas. En el contexto de San Miguel, la palabra probablemente se refería a uno de los sectores de la línea fortificada que protegía la población.

Barba recibió después el mando de la segunda batería. Su hoja declara que defendió el puesto y logró hacer fuego efectivo sobre el enemigo.

La mención de una “segunda batería” permite deducir que existían al menos dos emplazamientos artilleros diferenciados. No puede asegurarse cuántos cañones componían cada uno ni qué calibre tenían. Las baterías de campaña podían consistir en una o varias piezas colocadas detrás de un parapeto, orientadas hacia un camino, un paso fluvial o una dirección probable de ataque.

La artillería tenía un valor especial en una posición como San Miguel. Un número reducido de defensores podía utilizar el fuego de cañón para:

  • Batir una concentración de tropas.
  • Impedir el cruce de un camino o río.
  • Defender una entrada de la estacada.
  • Cubrir la salida de un destacamento.
  • Crear una zona de seguridad alrededor del puesto.

El documento de Barba señala precisamente que protegió un destacamento que salió durante el primer día para rechazar al enemigo. La batería no actuaba de forma aislada: su fuego estaba coordinado con movimientos de infantería realizados fuera de las defensas.

El cañón junto al río de Bánica

Uno de los pasajes más concretos de la hoja de Barba describe el empleo de un cañón después de la llegada de fuerzas procedentes de San Rafael y San Miguel.

El texto indica que el oficial sacó una pieza de su batería y se desplazó hasta la orilla del río de Bánica. Esta maniobra muestra la movilidad de la artillería de campaña. Los cañones no permanecían necesariamente fijos dentro de la población; podían trasladarse para apoyar un punto amenazado, proteger una retirada o reforzar una posición cercana.

Mover una pieza por los caminos de la frontera requería hombres, animales de tiro, municiones y personal con experiencia. El terreno montañoso, los ríos y los caminos en mal estado hacían de estas operaciones una tarea compleja.

La referencia también demuestra que la defensa de San Miguel no puede estudiarse separada del dispositivo de Bánica. Las tropas y los cañones circulaban entre ambos puntos según la evolución del combate.

Manuel Pardo y el reducto de San Miguel

La hoja de servicio de Manuel Pardo aporta otra pieza fundamental. Pardo era sargento primero de granaderos y había recibido el grado de subteniente. Su expediente señala que salió el 20 de noviembre de 1790 con su compañía para formar el cordón de tropas en la frontera occidental.

El documento afirma que se halló en la defensa de San Miguel cuando la población fue invadida por fuerzas francesas. Añade que dirigió y levantó el reducto denominado San Miguel, obra que, según la relación, fue construida sin costo para la Real Hacienda.

Un reducto era una fortificación cerrada y relativamente pequeña, concebida para que una guarnición pudiera defenderse en todas direcciones. Podía estar formado por parapetos de tierra, empalizadas, fosos y plataformas para fusileros o artillería.

La presencia de un reducto ofrece varias posibilidades:

  • Podía proteger uno de los accesos principales de la población.
  • Podía servir como posición avanzada.
  • Podía constituir el último punto de resistencia en caso de ruptura de la estacada.
  • Podía cubrir una batería o un camino.
  • Podía alojar temporalmente una guarnición reducida.

Pardo permaneció en el reducto desde las tres de la madrugada hasta después de la retirada del enemigo. La precisión horaria transmite la duración y tensión del episodio, aunque procede de un expediente destinado a acreditar sus méritos.

Además de dirigir la obra, Pardo sirvió como secretario de la comandancia e intérprete de lengua francesa. Esta doble función ilustra la diversidad de capacidades necesarias en la frontera. El mismo hombre podía participar en fortificaciones, combatir, redactar comunicaciones e interpretar mensajes procedentes de la colonia vecina.

Santiago de Luna y la continuidad de la defensa

Santiago de Luna había iniciado su carrera militar como cadete en 1773. Para 1790 era teniente y más tarde fue nombrado ayudante mayor.

Su hoja señala que salió con la segunda compañía hacia el cordón occidental y permaneció en la defensa de San Miguel hasta finales de 1794. A diferencia de los documentos que describen una acción específica, el expediente de Luna refleja la continuidad del servicio.

Esto permite comprender que la defensa de una población fronteriza no consistía únicamente en resistir ataques. También implicaba:

  • Mantener la disciplina.
  • Organizar guardias y patrullas.
  • Distribuir municiones.
  • Reparar las fortificaciones.
  • Vigilar los caminos.
  • Alimentar a la tropa.
  • Atender enfermos.
  • Transmitir órdenes.
  • Coordinarse con otras guarniciones.

El servicio prolongado podía ser tan importante como una acción de combate. Los hombres permanecían meses o años alejados de la capital, sometidos al clima, las enfermedades y la irregularidad de los abastecimientos.

Pedro Savinón y la compañía de la frontera occidental

Pedro Tomás Savinón, capitán del batallón, también figura entre los defensores de San Miguel. Había ingresado como cadete en 1769 y acumulaba más de veintiséis años de servicio al finalizar 1795.

Su hoja indica que en junio de 1790 se incorporó a una compañía situada en la frontera occidental y permaneció en el cordón con motivo de la revolución de la colonia francesa. Se halló en la defensa de San Miguel cuando fue atacada.

El expediente atribuye a Savinón diversas comisiones realizadas por orden del brigadier Joaquín Cabrera. Entre ellas menciona un ataque contra un campamento de Sabana Grande, una salida hacia Arroyo Seco y servicios en la parroquia de Verrettes.

Aunque estas operaciones no ocurrieron necesariamente dentro de San Miguel, ayudan a situar la defensa en un contexto más amplio. Los oficiales de la guarnición podían salir en expediciones ofensivas, atacar campamentos, capturar municiones y regresar después al cordón.

La defensa era, por tanto, activa. No se limitaba a esperar detrás de una empalizada. Las fuerzas españolas trataban de desalojar posiciones enemigas, interceptar movimientos y reducir la presión sobre sus poblaciones.

Joaquín Esteban García como ayudante de campo

La hoja de Joaquín Esteban García ofrece otra perspectiva. Era natural de Santo Domingo, hijo de un mariscal de campo y oficial joven cuando comenzaron las operaciones.

Sirvió como ayudante de campo del comandante general Joaquín Cabrera en el cordón de la frontera occidental. El expediente indica que estuvo en la defensa de San Miguel y fue encargado del mando de las tropas y emigrados que guarnecían la única batería de aquella población.

Esta referencia parece entrar en tensión con la hoja de Francisco Barba, que menciona una segunda batería. La diferencia puede explicarse de varias maneras:

  1. Los documentos podrían referirse a momentos distintos.
  2. Una batería pudo haber sido construida después de la otra.
  3. “Única batería” podría aludir a una fase concreta o a un sector determinado.
  4. La palabra batería pudo utilizarse de forma variable en las hojas.

No conviene resolver la contradicción sin documentos adicionales. Editorialmente debe señalarse que las hojas no fueron redactadas como un informe colectivo y que sus descripciones pueden corresponder a fechas diferentes.

La presencia de “emigrados” en la batería también merece atención. Probablemente eran personas procedentes de la colonia francesa que se habían refugiado o incorporado al dispositivo español. La fuente no ofrece en este pasaje información suficiente para determinar su número, origen social o condición jurídica.

Oficiales graduados por la defensa

Las primeras páginas del libro contienen una comunicación del gobernador Joaquín García fechada en enero de 1796. En ella se discute la situación de oficiales que habían recibido grados por su actuación en la defensa de San Miguel.

El documento menciona específicamente al subteniente Nicolás Savinón y a oficiales de dragones como Manuel Aybar y José María Salazar. Las autoridades trataban de determinar si sus grados debían considerarse equivalentes a empleos del ejército o si pertenecían solamente a la clase de milicias.

Esta discusión administrativa revela el reconocimiento concedido a la defensa de San Miguel. Participar en ella podía justificar ascensos o grados honoríficos, pero también generaba controversias sobre salarios, antigüedad y derechos posteriores.

La evacuación prevista tras el Tratado de Basilea agravó estas cuestiones. Los oficiales temían perder sus empleos y procuraban que sus servicios fueran reconocidos dentro de otras unidades de la monarquía.

¿Quién atacó San Miguel?

Las hojas hablan de una invasión o ataque realizado por “los franceses”. Sin embargo, esta denominación no permite identificar con absoluta precisión a la fuerza atacante.

En la colonia de Saint-Domingue actuaban en esos años:

  • Autoridades y tropas de la República francesa.
  • Colonos blancos contrarios o favorables a la revolución.
  • Fuerzas de hombres libres de color.
  • Esclavos sublevados.
  • Jefes negros con ejércitos propios.
  • Tropas vinculadas temporalmente a España.
  • Grupos locales con lealtades cambiantes.

Es posible que diferentes ataques o amenazas contra San Miguel fueran realizados por fuerzas distintas. La información reunida en las hojas de servicio debe contrastarse con correspondencia de campaña y documentos procedentes de la parte francesa antes de identificar de manera definitiva a los atacantes.

Por esta razón, el artículo debe evitar expresiones simplificadoras como “invasión haitiana”. Haití no fue proclamado independiente hasta 1804 y la guerra de 1793-1795 formaba parte de un conflicto atlántico entre imperios, revolucionarios y fuerzas locales.

Cómo pudo organizarse la posición

Sin inventar un plano inexistente, las referencias permiten proponer una reconstrucción funcional de la defensa.

La población

San Miguel constituía el núcleo habitado que debía protegerse. Sus casas y calles probablemente no estaban diseñadas para resistir un ataque militar.

La estacada

Francisco Barba colaboró en levantar una estacada para cerrar la población. Esta obra delimitaba el espacio defendido y controlaba las entradas.

La cortina

Durante los ataques, Barba mandó uno de los tramos de la línea defensiva.

El reducto

Manuel Pardo dirigió la construcción de un reducto que servía como posición reforzada.

Las baterías

Los documentos mencionan una batería y una segunda batería en momentos posiblemente diferentes. Las piezas cubrían accesos, caminos o movimientos de infantería.

Los destacamentos exteriores

Una parte de la tropa podía salir fuera de la línea para reconocer, rechazar o perseguir al enemigo. El fuego de la batería cubría esos movimientos.

El enlace con Bánica y San Rafael

La posición dependía del apoyo de otros puestos. Tropas, noticias y piezas de artillería circulaban entre ellos.

Esta reconstrucción debe entenderse como una interpretación basada en funciones militares, no como una reproducción exacta del trazado físico de San Miguel.

Tropas regulares, milicianos y emigrados

Las hojas muestran que la defensa reunió hombres de diferentes condiciones:

  • Oficiales del Batallón de Infantería de Santo Domingo.
  • Granaderos.
  • Milicianos.
  • Artilleros.
  • Emigrados procedentes de la colonia francesa.
  • Habitantes movilizados para construir obras o prestar apoyo.

La composición exacta de la guarnición no consta en los pasajes revisados. Tampoco puede determinarse el número total de defensores o atacantes.

La importancia de los habitantes locales se deduce de la construcción de fortificaciones sin costo para la Real Hacienda y de las referencias a aportes personales de los oficiales. En una frontera con recursos limitados, la defensa dependía necesariamente de mano de obra, alimentos, animales y conocimientos aportados por la población.

La experiencia de una guerra de posiciones

San Miguel no fue una gran batalla campal en la que dos ejércitos numerosos se enfrentaron en un terreno abierto. La documentación sugiere una guerra de posiciones, destacamentos y ataques limitados.

Los elementos dominantes fueron:

  • Vigilancia prolongada.
  • Fortificaciones de campaña.
  • Uso de pequeñas baterías.
  • Salidas de destacamentos.
  • Combates alrededor de pasos y ríos.
  • Comunicación entre puestos.
  • Traslado de cañones.
  • Cooperación entre militares y habitantes.
  • Resistencia hasta la retirada del atacante.

Este tipo de guerra era característico de una frontera extensa donde las fuerzas eran insuficientes para ocupar todo el territorio. La capacidad de sostener una población dependía menos de la concentración de grandes ejércitos que de la disciplina, el conocimiento del terreno y la rapidez para trasladar recursos.

Mérito militar y finalidad administrativa de las hojas

Los expedientes atribuyen valor, aplicación, capacidad y buena conducta a varios defensores. Estas valoraciones formaban parte del sistema administrativo militar. Los superiores las utilizaban para recomendar ascensos, retiros, premios o destinos.

Por ello, expresiones como “dio pruebas de valor”, “cumplió exactamente” o “desempeñó con acierto” no deben reproducirse como conclusiones imparciales. Son juicios de los mandos, redactados dentro de un procedimiento de evaluación.

No obstante, la coincidencia de varias hojas en torno a la fortificación y defensa de San Miguel confirma la importancia real del puesto. El episodio dejó suficientes rastros administrativos como para influir en carreras, ascensos y debates posteriores sobre la condición de los oficiales.

Después de San Miguel

Cuando las condiciones militares cambiaron, muchos defensores fueron trasladados a Bánica, Dajabón y otros puntos. El movimiento revela la flexibilidad del cordón fronterizo. Las unidades no pertenecían de manera permanente a una sola población.

El Tratado de Basilea de 1795 puso fin a la guerra entre España y Francia y dispuso la cesión de la parte española de Santo Domingo. Para los hombres que habían defendido San Miguel, la paz no significó simplemente el regreso a la vida anterior. Algunos quedaron amenazados con perder sus empleos; otros solicitaron incorporación en el ejército o reconocimiento de los grados obtenidos durante la campaña.

La defensa de una posición española terminó así vinculada a la desaparición del régimen que la había organizado. El territorio por el cual habían combatido fue cedido por la monarquía a Francia.

El valor histórico de San Miguel

La defensa de San Miguel permite comprender cómo funcionaba realmente la estructura militar de Santo Domingo a finales del siglo XVIII.

No era una colonia defendida únicamente por tropas enviadas desde Europa. Dependía de oficiales nacidos en la isla, familias locales, soldados, granaderos, emigrados y habitantes capaces de levantar fortificaciones con recursos limitados.

También muestra la temprana centralidad de la frontera en la experiencia histórica de la parte española. Mucho antes de la independencia dominicana, poblaciones como San Miguel, Bánica y Dajabón se habían convertido en espacios donde se disputaban territorio, autoridad y seguridad.

La defensa no debe interpretarse como una manifestación plena de nacionalismo dominicano. Los hombres combatían bajo la autoridad del rey de España. Pero el servicio les proporcionó conocimientos del territorio, experiencia de mando y relaciones locales que sobrevivieron a los cambios de soberanía.

Las hojas de servicio no ofrecen todos los detalles necesarios para reconstruir cada jornada. Ignoramos el número exacto de tropas, la disposición completa de las obras y las pérdidas sufridas. Aun así, sus testimonios permiten rescatar una acción fronteriza casi olvidada y devolver a San Miguel su lugar dentro de la historia militar de la isla.

Bibliografía

Rodríguez Demorizi, Emilio. Milicias de Santo Domingo, 1786-1821. Santo Domingo: Academia Dominicana de la Historia, Editora del Caribe, 1978.

Bibliografía complementaria sugerida

Estas son sugerencias de consulta y no fuentes todavía verificadas para esta redacción:

  • Archivo General de Simancas, sección Guerra Moderna, legajo 7290.
  • Archivo General Militar de Segovia, hojas de servicio de los oficiales mencionados.
  • Rodríguez Demorizi, Emilio. Cesión de Santo Domingo a Francia.
  • Utrera, Cipriano de. Historia militar de Santo Domingo.
  • Moreau de Saint-Méry, M. L. E. Descripción de la parte española de Santo Domingo.
  • Correspondencia del gobernador Joaquín García.
  • Partes militares de Joaquín Cabrera relativos a la frontera occidental.
  • Estudios de David Geggus sobre la Revolución haitiana y las campañas de 1793-1795.
  • Estudios de Laurent Dubois sobre Saint-Domingue y la Revolución haitiana.
Colonia Española, Contexto Global, Épocas Históricas, Europa y los Imperios Coloniales, Ideologías y Revoluciones Globales, Invasiones Haitianas, Latinoamérica y el Caribe Hispano Tags:Bánica, Crónicas De Hispaniola, Fortificaciones, Frontera Occidental, Fuentes Primarias, Guerra De 1793, Historia Colonial, Historia Dominicana, Historia Militar, Milicias De Santo Domingo, Saint-Domingue, San Miguel

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