De política
Francisco Henríquez y Carvajal reflexiona sobre una vieja herida de la vida dominicana: la tendencia a resolver los conflictos por la fuerza, el predominio del revólver, el puñal y el trabuco sobre la ley, y la necesidad de sustituir esa cultura de violencia por una verdadera conciencia civil. Desde la juventud, la prensa, las instituciones liberales y el derecho, el autor plantea una lección que conserva plena vigencia: una República no se sostiene por las armas en manos de todos, sino por ciudadanos capaces de comprender que la más poderosa de las armas es el derecho.
